3/28/2016

Toledo


Lo siento mucho: Toledo no es Bali. En mis viajes no encontraréis escapadas a algún lugar perdido del pacífico, en un resort con todo incluído, con fotos de amaneceres y chicas morenísimas en biquini. Esta vez me quedo en territorio nacional.
Y hoy os traigo una ciudad de piedra y hierro, de callejones estrechos y cuestas empedradas, de almenas e iglesias perdidas en cada rincón. Una ciudad por la que han pasado visigodos, moros, cristianos y judíos; poetas y reyes.
Toledo es una de nuestras joyas olvidadas. Es curioso que creamos que hay que salir al extranjero para ver cosas que merecen la pena, cuando tenemos lugares tan especiales. No me enrollo más, os dejo con mi experiencia y espero que os sirva:

Día 1: Paseando bajo la lluvia

Los domingos todo cierra o abre sólo por la mañana. Sin embargo, las visitas a la catedral son gratuitas para españoles. Se nota. Todos los institutos se han puesto de acuerdo para aprovechar la ocasión, hordas de japoneses y alemanes esperan a sacar la entrada. Junto a la cola, un hombre toca el violonchelo.
Pronto estamos en el interior del templo en el que coronaron a Juana la Loca y Felipe el Hermoso. No soy creyente, pero todas las catedrales tienen algo sobrecogedor. Caminamos por las capillas, por el coro, por el ábside. En la sacristía exhiben un apostolado del Greco, así como el El Expolio. Más japoneses (todos con cámaras maravillosas).


El claustro de la catedral tiene las paredes repletas de enormes pinturas de colores suaves. Cuando salimos de la catedral, comienza a llover, pero vamos preparados. Dedicamos la tarde a vagar sin rumbo hasta llegar a la iglesia de San Ildefonso. Por casualidad, nos encontramos una procesión que está llegando a su iglesia (Cristo Rey en su Entrada Triunfal en Jerusalén o, para los amigos, la Borriquita).
Lo más destacable del día, sin duda, es la visita a la mítica pastelería Santo Tomé en la plaza Zocodover, centro de la ciudad. Son verdaderos joyeros del mazapán. Puedo certificar que las pastas de piñones y las torrijas son más que aceptables. La cena la hacemos también cerca de Zocodover, en el bar Santa Fe, donde cenaremos también los días siguientes.
En persona son incluso mejores. Foto de:  http://blog.daviddejorge.com/2015/12/09/mazapanes-santo-tome/

Día 2: El día de las iglesias

El día amanece más soleado, así que caminamos desde el hostal hasta el casco histórico, un paseo de unos veinte minutos que nos lleva por las puertas de Bisagra y Sol. En Toledo hay una pulsera turística que permite la visita a siete monumentos. El precio en cuestión es de nueve euros (cada monumento, por separado, vale 2.50€). Decididos a explotarla, comenzamos buscando la Mezquita del Cristo de la Luz. Lo de mezquita es vestigial: fue consagrada hace unos novecientos años y en el ábside se pueden ver unas pinturas antiquísimas y maravillosas.

También desde su jardín se tienen unas buenas vistas de la zona norte de la ciudad. La visita más cercana es el Real Colegio de Doncellas Nobles, del que sólo se visita una pequeña capilla... Se queda un poco corto.

El siguiente paso es el monasterio de San Juan de los Reyes, en la otra punta de la ciudad, junto al río, donde planearon enterrarse los Reyes Católicos y lugar al que Bécquer dedicase unas sentidas palabras. La visita que, a mi juicio, más merece la pena. Muy cerca se halla la sinagoga de Santa María la Blanca y, subiendo un poco, la iglesia de Santo Tomé, donde está el famoso cuadro del Greco, "El Entierro del Señor de Orgaz".

Almorzamos en el restaurante La Campana, donde probamos al fin las carcamusas toledanas (un guiso de cerdo con tomate y guisantes, delicioso, aunque más o menos graso dependiendo de la carne).
Para bajar las carcamusas, continuamos explotando la pulsera y visitamos la cercana iglesia del Salvador, otra de esas iglesias por las que antes han pasado todas las civilizaciones posibles. Esta guarda restos visigodos y tiene, como todo en la ciudad, una leyenda asociada: durante una tormenta, la reina Berenguela se refugió en la antigua mezquita. La tormenta cesó y, por supuesto, el milagro merecía la conversión  de la mezquita.
En la siguiente visita volvemos a San Ildefonso (si no os gustan los edificios religiosos, mal negocio), en esta ocasión para subir a sus torres y disfrutar de las vistas de la catedral.

¿Y la merienda? En el Café de las Monjas, donde catamos la tarta de mazapán y unas galletas de almendra.
La lluvia es muy suave, así que nos dirigimos al paseo que rodea la ciudad, una vía verde junto al río apta para paseantes, ciclistas y corredores. Para ello, pasamos también por el puente de San Martín.
El paseo es muy agradable, si bien es cierto que no tiene muchas salidas.

Día 3: Greco y Judería

Hoy toca ver todo lo que no entraba en el vale, lo cual se traduce en Museo del Greco y Museo Sefardí (las entradas de ambos sitios pueden comprarse juntas, y ofrecen bastantes reducciones). Comenzamos la visita por aquí, en la Sinagoga del Tránsito. El museo está dedicado a la población judía española a lo largo de la historia, así como a las costumbres de la religión.

El museo del Greco es una reconstrucción de una casa toledana de época construida a principios del siglo XX. La colección de cuadros propiamente del Greco no es muy prolija, pero la visita merece la pena, especialmente si os unís a uno de los grupos guiados que ofrecen gratuitamente algunos voluntarios.
En esta ocasión el almuerzo es en La Enredadera, probablemente el menú más rico y económico que hemos encontrado (comer en Toledo no es especialmente barato).
Terminada la visita, la tarde está dedicada de nuevo al paseo sin rumbo. Que, curiosamente, nos vuelve a llevar a una pastelería... En esta ocasión para catar las toledanas, unas mantecadas rellenas de cabello de ángel. Tan explosivas como suenan.
Un cartel de la judería.

Volviendo al centro, entramos en el Alcázar por la biblioteca, que tiene acceso a una terraza interior. Aunque la gratuidad se paga con unas buenas escaleras.

Día 4: Apurando

Detalle de la Puerta de Sol.
En los días de las partidas no se suele hacer mucho. Nosotros no fuimos una excepción... Volvimos a Zocodover para aprovisionarnos de regalos (mazapanes y demás pasteles) y compramos unas empanadas para el viaje. Caminamos por las callejuelas de la zona norte de la ciudad, plagada de viejos monasterios y pasajes silenciosos. Después volvimos caminando por la puerta de Bisagra, una forma de despedirnos de la ciudad como reyes.

Lo que nos dejamos atrás:

  • Museo del ejército: en el Alcázar.
  • Museo de Santa Cruz: situado en un antiguo hospital, alberga de piezas prehistóricas a pinturas barrocas. Parece una visita muy interesante.
  • Las vistas desde el parador o las ermitas situadas en la otra orilla del Tajo.
Curiosidades:

  • Toledo es la ciudad de las espadas, pero no podéis imaginar hasta qué punto. Las calles del centro están repletas de tiendas de recuerdos donde venden toda clase de espadas, cuchillos, escudos, yelmos... Sin olvidar merchandasing de El Señor de los Anillos y Juego de Tronos.
  • Existen rutas temáticas de subterráneos, leyendas y misterios. Rondan los 12 euros por persona. Cuéntame Toledo es sólo una de las muchas empresas que se dedican a ello.
  • En una ciudad con tanto historia sería una pena perderse el trasfondo de lo que estamos viendo. No está de más repasar los folletos o la wikipedia. Si seguísteis la serie Isabel lleváis los deberes hechos.
Me ha quedado un post gigante... ¿Eso compensa el tiempo que llevo sin publicar? :P 
Espero que, si habéis llegado aquí porque estáis planeando un viaje, os sirva. ¡No dudéis en sugerir y comentar cualquier cosa! ¿Habéis visitado la ciudad?

¡Un beso y feliz semana!

-Nana

P. D: la mayoría de las fotos son mías. Sin embargo, no he podido encontrar al autor de la vista de la cabecera.



8 comentarios:

  1. amazing photos ! :
    please follow my blog : YOUNG BLOG


    ResponderEliminar
  2. These photos are amazing, I honestly can't wait to visit this place! Thanks for sharing :)

    Check out my blog if you want: www.theglamandglitter.com

    Tamara xxx

    ResponderEliminar
  3. Q bonito es Toledo y cuanto hace q no voy :)
    http://www.elblogdesilvia.com/
    Besitos

    ResponderEliminar
  4. No he estado en Toledo aún, pero estoy deseando :-)

    Besos,

    http://looking4theblacksheep.blogspot.com

    ResponderEliminar
  5. Cierto. Toledo no es Bali, pero a mi me encanta

    ResponderEliminar
  6. great photos :)

    please follow my blog : YOUNG BLOG

    ResponderEliminar
  7. Toledo es precioso!!Me encanta ir.Besos!

    ResponderEliminar