9/21/2015

8 pasos para sobrevivir a segundo de bachillerato

El superviviente por excelencia.
Si el pasado 15 de septiembre comenzasteis vuestro segundo año de bachillerato, he de comenzar dándoos una empática palmadita virtual en la espalda. Porque comienza una carrera de fondo con no pocos obstáculos y vais a necesitar un poco de apoyo y unos consejillos.

1- Sé organizado
Puede parecer un punto muy básico, pero adquirir hábitos es una verdadera odisea y este curso, amigo, vas a necesitar una disciplina digna de un marine estadounidense.
He de confesar que yo siempre he sido un poco desastre a la hora de organizarme. Fue en primero cuando me puse las pilas. Resultados: saqué muy buenas notas y tuve tiempo para hacer deporte, leer y perder un rato por las tardes. ¿Las claves?

  • Lleva una agenda. Haz una lista de tareas diarias/semanales y cúmplela. Al principio te costará, pero marcar el tic al lado de cada cosa hecha te da una sensación de satisfacción muy adictiva.
    Para eso existen organizadores semanales tan monos como los de Mr. Wonderful. Si prefieres evitar el atraco, también puedes hacer uno casero o hacer una lista en un papel de libreta, a tu gusto queda.


















  • Ponte un reloj. "A las cuatro me tengo que poner a hacer el trabajo. A las seis meriendo. A las siete voy a entrenar". Si no tienes una cierta presión subjetiva, tareas que podrías resolver en cinco minutos se alargarán excesivamente.
  • Aléjate del móvil como de la peste. Quien dice móvil dice ordenador, tablet o tele. Las redes sociales te absorben como agujeros negros y siempre tienen efecto Narnia: mientras que en tu lado han pasado cinco minutos, en realidad te has tirado tres horas actualizando la tuitlist.



2- Comienza desde ya.
Ya no es "después de Navidad me pondré", es YA. Es más: "ya" es también "primero de bachillerato", pero como el protagonista de este post es segundo, me ceñiré al calendario. De acuerdo, las notas que más ponderan son las del tercer trimestre (medida esperpéntica con la que estoy en desacuerdo); sin embargo, llevar un primer trimestre con buena nota le supondrá un respiro a tu media cuando las cosas se compliquen. No te metas en recuperaciones, el curso ya es bastante agobiante sin tener exámenes de más. Aprovecha los primeros meses, porque son los más fáciles con diferencia.
Consejo: comienza a hacer esos trabajos voluntarios de los que hablan a principios de curso y que toda tu clase hará la noche anterior. Te suben la nota y dan buena imagen de cara al profesor (que no es nada desdeñable). Hazlos ahora que tienes tiempo.
Hello Prezi, my old frieeeeend, I've come to talk to you agaaaain 

3- Aprovecha las horas de clase.
Borra de tu mente el tópico de niño empollón aplicado que hace puntualmente las tareas. Esto es una cuestión de estrategia: todo lo que adelantes en clase será tiempo que ahorrarás por la tarde. Además, en ningún otro momento vas a tener la teoría tan fresquita y al profesor tan cerca para preguntarle dudas. Tus compañeros probablemente se dediquen a hablar, pero no te inquietes: no vas a perder tu posición social por ignorar una charla de cinco minutos sobre el perrito de tu compañera.

4- Respeta las horas de sueño.
Cuando llegas a una determinada franja académica y de edad, el sueño comienza a ser un bien cada vez más escaso cuyo valor aumenta a medida que nuestras ojeras crecen. Se suele decir que de entre dormir, vida social y estudiar sólo puedes elegir dos, y no deja de ser un poco cierto. De todas formas, te recomiendo encarecidamente que te vayas a la cama a una hora que te permita descansar bien. La diferencia de rendimiento que hay es abismal. Así que apaga el ordenador y a dormir.
Look bachillerato: ojeras, cara pálida y melena "paso de peinarme". Añádase moño alto y sudadera.
Alternativa: si eres un caso perdido o tienes problemas para dormir, échate una siesta. Siesta no significa inconsciencia de tres horas, sino cabezada de diez minutos antes o después de comer. A mí me ha ayudado muchísimo y mis quince minutos sopa con la persiana bajada eran un paraíso después de seis horas de clase.

5- Cuida a tus compañeros y déjate motivar.
Soy contraria a la idea infantil de que todos tus compañeros son tus amigos, pero no hay duda de que tienes que mantener una buena relación con ellos. Recuerda que, por muy mal que te caigan, están pasando por lo mismo que tú y pueden ofrecerte una valiosa ayuda compartiendo apuntes, exámenes de años anteriores y cuadernillos de francés ejem. Sé cordial y ofrece tú también todo lo que puedas aportar. Rodéate de gente trabajadora, porque esas cosas se acaban pegando. Cuando ves que tu compañera lleva adelante la preparación para el 12'7 de Medicina, entrenamientos de competición y una ajetreada vida social con una sonrisa, por lo menos comienzas a plantearte qué estás haciendo con tu vida.

Hablando de Medicina... Como estudiante de Salud, no he vivido en mis carnes el mal ambiente que se atribuye a esta rama, pero sé que hay sitios en los que los alumnos compiten entre sí y se hacen la zancadilla de muy mala manera para entrar a la carrera. Mezquino y repugnante.

6- Participa en clase.
No me leáis con todo de profesor, por favor, que todo tiene su explicación. Aunque en tu mente esté en otro lugar mejor, vuelve de vez en cuando a clase y sé la persona que corrige el ejercicio. Ya tienes puntos positivos y una buena impresión en la mente de tu profesor, y sólo has tenido que hablar durante sesenta segundos. Ídem con las preguntas: no te guardes ninguna duda. Además de facilitarte el estudio, al preguntar pareces más atento e interesado, factores que pueden alterar el redondeo de tu media.

7- Tómate un respiro.
Al igual que es importante saber trabajar, también lo es saber descansar. Reserva tus días libres para salir esto no hace falta que lo diga y, entre semana, haz deporte: no es una pérdida de tiempo, sino una inversión para tu salud física (tu hábitat natural es la silla de ruedas del escritorio) y mental. Además, tener una actividad preestablecida te fuerza a cumplir rigurosamente tus horarios para llegar a tiempo.
Si no hubiese hecho taekwondo, alguna patada no se la habría llevado un saco.

8- La palabra más temida: selectividad.
Si queréis darle el toque friki, pensad que Selectividad es como los EXTASIS.
La prueba de que soy buena gente es que he dejado selectividad para el número ocho y no me he dignado a mencionarla antes. Bueno, me gustaría deciros que selectividad, después de haber sobrevivido a segundo de bachillerato, no es tan difícil. Si has estudiado durante el curso y preparado los modelos de examen, tienes el 70% hecho. El resto es repaso atracón y confianza. Pero eso os lo podrá decir mejor mi querida Irene Collins, que acaba de subir a wattpad un manual de selectividad muy certero (parece que nos hayamos sincronizado porque, cuando me lo dijo, acababa de empezar a escribir este post). Podéis sentiros especiales: seréis la última generación que se enfrentará a ella.

¡Mucho ánimo y a por todas! *bíceps de whatsapp*

3 comentarios:

  1. Cuánta sabiduría encierran tus palabras, Nana. Unos consejos tan sencillos y la falta que hacen. He de confesar que yo no he cumplido todos los puntos - me enorgullezco de haber sido la única persona en mi clase de inglés que no levantó la mano ni una sola vez en todo el curso -, pero reconozco que son útiles y, lo mejor, muy fáciles de llevar a cabo. CHICOS DE SEGUNDO DE BACHILLERATO: NECESITÁIS LEER ESTE POST.

    ResponderEliminar
  2. NO OS METAIS EN SEGUNDO DE BACHILLERATO

    ResponderEliminar
  3. Segundo acojona. Y mucho

    ResponderEliminar